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DE LOS ARCHIVOS DEL PÓQUER: ED “JUNIOR” WHITED.
Ed “Junior” Whited salió de la escuela de póquer de Walter Clyde “Puggy” Pearson. Hombre fornido con anchas patillas y el pelo engominado hacia atrás, Whited tenía el aspecto de un personaje de la película Defensa. No parecía que pudiera sumar dos más dos, mucho menos calcular las posibilidades del bote, y aun así, sobre la mesa demostraba ser un maestro en matemáticas y psicología. Whited poseía lo que Crandell Addington llamaba “el razonamiento muy preciso y analítico de un apostador con éxito”, y fue esa habilidad la que lo ayudó a ascender a la cima del mundo del Titan Poker, al menos por un breve periodo, en los años 80.
Como pasó con Pearson, la infancia de Whited quedó estropeada por la pobreza y la falta de educación formal. Mientras crecía en Austin, Tejas, no tuvo un par de zapatos hasta que cumplió los diez años. ¿Estaba tan enamorado de sus zapatos nuevos que les daba brillo cada día? Lo cierto es que no. Menos de una semana después de comprarlos, los perdió ante su primo en un juego de dados. Unos pocos días después, Whited y su primo jugaron de nuevo. Esta vez fue su primo el que perdió los zapatos así como toda la ropa que llevaba encima. Al siguiente año, Whited consiguió un premio mucho mayor jugando a los dados, ganándole a su tío una tienda de ultramarinos, pero si madre no le permitió quedársela. “Sólo era una vieja tiendecilla”, diría Whited, quitándole importancia a la pérdida.
Aunque Pearson fue al colegio hasta quinto de primaria, Whited nunca pisó una clase en toda su vida. Cuando no estaba tirando dados, estaba recolectando algodón o cazando animales. Por un tiempo se pudo mantener criando gallos de pelea en México. Autodidacta, aprendió sin ayuda a leer, escribir, sumar y restar. Tenía una habilidad especial con los números, un talento que acabaría por llevarlo a la cima de los mejores jugadores de Titan Poker Bonus del país.
Como Stu Ungar, Whited hizo rápidamente la transición del gin al póquer. Su mejor juego era el Hold'em sin límite, que jugaba igual de bien ya fuese short-handed o ring game. Era muy dado a cambiar de marcha, pasando de un estilo agresivo a uno conservador según la situación lo requiriese. Pero quizá, su punto fuerte en la mesa era su habilidad para medir a sus oponentes.
“Jugar al póquer no es saber lo que tienes”, explicaba Whited. “Cualquiera puede saber eso. Es saber lo que tiene el otro tipo. Eso y vender tu mano para conseguir el máximo de dinero. Tienes que analizar a la gente. Si se les puede leer la mente, tarde o temprano lo haré.”
Whited jugó en la World Series of Poker durante los años 70, pero no llegó a hacerse un nombre en el mundillo de los torneos hasta la Super Bowl de póquer de Amarillo Slim en 1979. En el que fue el momento más decisivo del torneo para él, se quedó enredado en una mano con Johny Moss, quien, admirablemente, seguía jugando a muy alto nivel a sus 71 años. Moss tenía 5 3, y salió un flop de Q J 7, el siete no un corazón. El turn fue un 10. Moss había hecho un color, pero Whited tenía escalera de color. Una vez más Moss apostó, y Whited sólo igualó.
Whited esperó al river para hacer su movimiento. “¿Cuánto tienes, Johny?”, preguntó.
Moss dijo, “23000$”.
Whited puso esa cantidad exacta en el bote.
“Tienes un color”, preguntó Moss antes de igualar.
Perder esa mano dejó a Moss en séptimo lugar. Whited acabó quedando cuarto, su momento más impresionante en esta parte de su carrera.
Dos años después, Whited participó en la misma prueba, y al final del primer día estaba en el séptimo lugar con 16150$ en fichas. A partir de ahí se las arregló para llegar a 50000$ antes de machacar a Tony Salinas y añadir 35000$ más a su bolsa de fichas. Formando parte de la última mesa, Whited poseía una cantidad de fichas dos o tres veces superior a la de su contrincante más cercano. Manejando este montón como un mazo, logró someter a toda la mesa. Mano a mano contra Perry Green, el trampero de Alaska que acabaría segundo frente a Stu Ungar en la prueba principal de la World Series tres meses después, Whited igualó los 37000$ del todo o nada de Green antes del flop. Los treses de la mano de Green estaban por delante al comienzo, pero Whited hizo dos parejas con K-4 para ganar la mano y el título. Los 130000$ que Whited se llevó por acabar primero fueron el mayor premio de toda su carrera.
Tres meses después, Whited llegó a la última mesa de la prueba de los 10000$ Deuce-to-Seven Draw en la World Series of Poker, pero no pudo ganar a Bobby Baldwin ni a Stu Ungar. Su puesto en tercer lugar sería lo más cerca que llegaría jamás de ganar otro torneo de alto nivel.
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